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Sunday, June 12, 2016

Paciencia mi pequeño Padawan

Si tuviese que describir mis casi dos años de estudio en Dinamarca con una palabra tendría que ser: “Paciencia”. Después de dos años de vivir en la ciudad más feliz de Europa, Aalborg, en el país más feliz del mundo, esa es la única palabra que me viene a la mente.

Todavía en Nicaragua, donde el precio de una mandarina era accesible, sabía que mis ahorros no darían para tantos meses de estudio en el país más barato de Escandinavia. Y durante un año, “Paciencia” fue lo único que me motivó a seguir buscando trabajo. A buscar prácticas o pasantías no pagadas después, en un cambio de estrategia a la desesperada. Al final todo resultó bien, soy testigo de que paciencia + perseverancia a veces funcionan. Tener ahorros; más de 13 años de experiencia laboral; y gente que te echa una mano en emergencias, son esenciales. Suerte es un concepto demasiado esotérico para mi gusto.

Y en medio de eso: el invierno. No es el frío, pero la oscuridad la que aún me causa ansiedad sólo de pensarla. Y eso que mi primo que vive en Copenhagen (la ciudad con más primeros lugares de Dinamarca) ya me lo había advertido. “Qué exagerado” –pensé. La noche es oscura y llena de terrores. Esa que aquí viene a las 3:00 de la tarde y se va momentáneamente a las 9 de la mañana en días que no llueve o nieva o solamente está gris porque sí. En Games of Thrones están esperando el invierno, aquí viene todos los años. Aprendí a encender candelas, planeé comprar una lámpara que asemeja la luz del sol. Sólo “Paciencia” me ayudó a esperar lo que aquí llaman primavera y luego verano, una suerte de estado mental colectivo que al menos en lo que respecta a la luz solar es constante todos los años.

Saturday, May 21, 2016

Migomismo, te quiero hermano, pero veniste en mal momento

Migomismo siempre ha tenido “bad timing”, desde que nos conocemos ha sido un amigo inoportuno, de esos que te llaman justo cuando estás a punto de darle el primer beso a una chavala... de esos que tocan la puerta de tu casa cuando vas a empezar a desayunar el nacatamal del domingo.

Caso en cuestión: Migomismo se aparece de sorpresa en Aalborg, Dinamarca, como quien diría Masaya, Nicaragua. Se aparece sin decir más, maleta y todo, después de dos años aquí, justamente ahora .

“Ve, me alegra verte”, le digo, “pero ahora mismo debería de estar concentrado en mi tesis”. Pero a Migomismo le resbala, como la gota de agua que resbala en la hoja que baña el rocío diurno.

Me apuro a buscarle cosas para hacer, lugares que visitar fuera de la ciudad, entre más largo mejor. “Mira, Copenhagen queda a 6 horas en bus”, "Este bosque es diaverga, queda como a 4 horas en bicicleta". "Vos sos loco gordo, y yo qué voy a hacer andando en bicicleta, querés que me de un infarto!".

Wednesday, April 27, 2016

De tanques y nostalgias

Durante una aventura profesional que me llevó a vivir en Tegucigalpa por unos meses hace ya más de 3 años, quizás unas de las cosas que más me llamó la atención fue la percepción que tenían en ese país sobre el gobierno nicaragüense.

El gobierno “sandinista” (como era llamado por los diarios hondureños), o específicamente el ejército, era representado como un abusón y acosador constante de los pescadores hondureños del pacífico, y entre líneas en los diarios se expresaba alarma por sus sospechosos planes de compras militares. En esos meses, los diarios también publicaron las preocupaciones del gobierno costarricense y colombiano ante lo que parecía una amenaza real nicaragüense.

A mí todo me sonaba a una mala broma. Nicaragua, el segundo país más pobre de Latinoamérica, en mi cabeza no representaba una amenaza real para ninguno de esos países. Y sí, en cambio, el crimen organizado, pandillas, tráfico de drogas y personas, representaba y sigue representando la amenaza más seria y real para la región.

Y mientras en Honduras se publicaban esas noticias y mis colegas hondureños genuinamente expresaban preocupación en nuestras conversaciones por lo que parecía una actitud expansionista de mi gobierno; en Nicaragua, muchas personas se preguntaban por qué es que nuestro Presidente recurría tanto a una retórica que sonaba peligrosamente similar a la utilizada en los últimos compases de la guerra fría. Ya saben, en el siglo pasado.

La guerra “vende”, así como la sangre y el sexo en las series de HBO, dragones aparte. Y así pues, los gobiernos de la región centroamericana se miran unos a otros con recelo, como lo hacían en los 80s, mientras sus habitantes temen a los países vecinos y sacan del retiro a figuras políticas que abanderan la retórica de épocas que al parecer, y en contra de toda lógica, aún suscitan cierta nostalgia en algunos.

Y como la guerra “vende”, y siempre ha vendido, Nicaragua ahora finalmente hará las compras militares que deseaba. Me pregunto de qué estarán conversando mis antiguos colegas hondureños. ¿Será acaso del ejército “sandinista”?.


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