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Thursday, February 3, 2011

¿Es posible sentirse extranjero en su propio país?

No hablo de las diferencias en idiomas y costumbres. Hablo de sentir que tu país ya no es tu país, sino una especie de lugar donde se puede ir sin sacar visa, y uno termina siendo huésped sin algunos derechos. Para que me entiendan, unos ejemplos. Ya les decía en una entrada anterior que en mi viaje a Little Corn Island había pasado fin de año en un bar rodeado de “cheles”, y con una cantidad de nicas que se podían contar sin necesidad de un abacus.

Les contaba además que nos robaron. Se metieron a nuestra cabaña con nosotros adentro bien dormidos. Lo que no les conté es que cuando al día siguiente llegó el encargado de logística del hotel, que por cierto hablaba poco español, y nos preguntó cómo había ocurrido el robo, al narrarle la situación me quedó viendo con cara de no creerme lo que le decía, quizás pensó que estaba tratando de engañarlo, timarlo, sacarle una noche gratis. Al verle la cara e intuir que el hotel no se iba a hacer responsable por el robo (cámara, reloj y accesorios), y para más oírlo decir algo así como –lamentablemente estas cosas ocurren en este país-, pues pensé que lo mejor era poner la denuncia (que al final no se pudo), para al menos dejar un número para la estadística y alejarme de ahí lo más rápido.


“Ahí” entiéndase el hotel no Little Corn Island, que es una belleza de lugar con gente que te hace sentir cómodo, sino lo otro que es un negocio próspero de propietarios extranjeros en territorio nicaragüense, quienes parecen decir –si algo sale mal, es culpa del país… mientras, nuestro hotel queda en el paraíso, vengan y paguen-.

Ya me había pasado algo mucho más grave unos años atrás en un hotel en Majagual, que ya cerró, de un propietario también extranjero. En ese tiempo era turista con menos recursos y nos tocó quedarnos en una habitación compartida. Al día siguiente, oímos a varias personas discutiendo, nos acercamos para curiosear, y escuchamos que alguien entró en la madrugada y había hurgado en las mochilas de todos y se había robado varias cosas (entre ellas, dinero en efectivo). La respuesta del dueño del hotel, algo así como –I’m sure it was some fucking nicaraguans- (traducción libre: estoy seguro que fueron unos malditos nicaragüenses).

La verdad es que no sólo nosotros estábamos indignados por el comentario insultante, por no decir racista, del flamante propietario, sino también la mayoría de los extranjeros que lo escucharon y no olvidan que son huéspedes en este país, muchas veces huéspedes VIP, hay que decirlo.

Estoy convencido que ejemplos como estos hay muchos, en los que un inversionista extranjero se “lava las manos” cuando algo sale mal, y culpa de manera fácil al país que le está generando “chambulines”. Diacachimba es llegar a un lugar, disfrutar, aprovechar los recursos, ganar billete y no hacerse responsable de nada.

Mi impresión es que estos casos no son la mayoría, pero hay que al menos estar claros que estas cosas pasan, exigir que los inversionistas sean responsables, y exigir respeto en algunos casos. Así pues, que si tenés una historia similar, te invito a contarla en lo comentarios para que al menos no parezca que soy el único “salado” en mi propio país.

1 comment:

  1. Esa historia la hemos escuchado de hostales en Granada, pero hace rato que no se viene ese rumor. Sigue pasando ahi?

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