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Monday, May 7, 2012

El entierro de Tomás Borge


La muerte de Tomás Borge es uno de esos eventos que todos comentan. En las paradas de buses, trabajos, redes sociales, el sofá de la casa del amigo a falta de mecedoras en el porche…. Todos tienen su opinión y les pica la lengua (o las yemas de los dedos) por hacérsela saber a quien sea que esté al lado. 

Algunos opinan sobre el evento televisado, como quizás lo hicieron después del funeral de la Princesa Diana, los Oscars, y otros sucesos que requieren una super producción; decenas de cámaras y unidades móviles, ya se sabe, "la magia de la televisión" es a magia, lo que poliéster es a frescura. 

Otros fingen indiferencia, pero seguro vieron el funeral escondidos en su cuarto con el volumen bajo, como aquellos que en su momento negaron ver “El clón”, pero de repente se les salía un saludo en árabe.

Mientras, otros mantuvieron conversaciones acaloradas sobre la vida de Tomás Borge. Algunos se convirtieron en historiadores amateurs por varios días, citando pasajes recientes para fundamentar la opinión que tienen del personaje. Héroe o villano, depende desde dónde se vea, como ese lugar llamado “Plaza de las Victorias”, que en otra dimensión es también llamada “Plaza del Fraude”, y en la realidad no es ninguna plaza

Friday, May 4, 2012

Cocinando con el tío gordo


Siempre he dicho que me caen mejor los hijos ajenos, en realidad porque no tengo hijos propios, claro. Esos sobrinos de amigos de toda la vida con quienes jugás, te la pasas bien, pero cuando lloran, se cagan o hacen mala cara podés decir: “ya, ya, ahí está el papá”… “ahí está la mamá”. Es como si te invitarán a disfrutar de una buena cena sin pagar la cuenta.

Un par de fines de semanas atrás, mientras ayudaba a la tía china a pelar papas y zanahorias (después de encendido el fuego del asado, supuesto trabajo de “hombres”), mi sobrinito, que me dice tío Gordo y sospecho no sabe cómo me llamo en realidad, llegó a ofrecernos ayuda.

Al inicio pensé “seguro se aburre y nos deja”. Pero no, el chavalo es persistente. Así que yo, el que no cocina por boludo (estoy trabajando en ello, dicen que el primer paso es aceptarlo), le di instrucciones al sobrino, que desde ese momento debe pensar que soy un As de la cocina.