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Thursday, November 21, 2013

Mudanzas, escapes y regreso a casa

Mientras escribo esta entrada, Migomismo me grita “Deja de escribir babosadas y ponete a empacar”. Ya les había dicho que Migomismo es un chambón, y vivir en Tegucigalpa unos meses no lo hizo cambiar.

No le hago caso. En mi defensa puedo decir que en mi vida me ha tocado mudarme por lo menos unas 15 veces de casa, así que entenderán por qué no me emociona la idea de hacerlo una vez más.

Y no me mal interpreten. Ahora que mi contrato de corresponsal en Tegucigalpa se terminó (síganme la corriente), no tengo ninguna razón por qué quedarme más tiempo en esta ciudad, aunque eso implique empacar y mudarse otra vez. Ni el clima, la vista o las ofertas de las tiendas de “Tegus” podrían convencerme de no regresar a Managua.

Las mudanzas anteriores me llevaron de Don Bosco a Bello Horizonte, dos meses después a Los Robles, luego un año después a otra casa en el mismo vecindario… De ahí a El Dorado, Altamira, Altamira (no es error de digitación), Wisconsin, Los Robles, Villa Fontana, Bosques de Nejapa, Carretera Sur… y un gran etc.

Sin embargo, hasta los 12 años mi vida fue Don Bosco. No sería yo sin ese barrio. Mis amigos, los campos de béisbol, el zoológico de donde se escapaba una mona, callejones donde esconderse cuando jugaba “arriba” o cuando mi mamá quería cachimbearme por alguna travesura...

Sunday, October 27, 2013

Línea de tiempo: de seguridad, rearmados y realidades paralelas

1999. La primera vez que entrevisté a alguien por trabajo tenía unos 17 años. En frente, dos campesinos. Debía lograr su confianza y así se sintieran cómodos contándome cómo después del proceso de desarme lograron olvidar su enemistad y pasar página; uno había sido "compa" y el otro "contra".

Al inicio las respuestas no pasaban del "sí"/"no", pesadilla de cualquier entrevistador. Por suerte, mi cara de chavalo-despistado-asustado les debe haber caído en gracia, y poco a poco olvidaron la grabadora que sostenía en mis manos.

Sin embargo, ellos parecían no entender qué esperaba escuchar. Después de todo sus respuestas eran simples y parecían lógicas: habían logrado resolver sus diferencias porque necesitaban trabajar, sobrevivir, cultivar la tierra y cuidar de sus familias. Ya no había lugar para enemistades, venganza y un orgullo que los empujaba a no querer ni siquiera dirigirle la palabra al otro. Nada más, ninguna epifanía ni milagro fantástico.

2013. Llevo un par de meses viviendo en Honduras por razones laborales. Siempre que voy en un taxi o platico con alguien por más de dos frases, sale a conversación mi nacionalidad. “Soy de Nicaragua”, les digo.

A continuación viene lo que parece ser una conversación ensayada: “Están haciendo bien las cosas en su país”, me dicen. Yo, secretamente esperando escuchar una respuesta diferente pregunto “¿por qué lo dice?”, a lo que siempre responden “dicen que allá hay más seguridad y menos violencia, aquí estamos mal”.

Siempre trato de poner las cosas en perspectiva. Después de todo, tengo dos amigos que han sido víctimas de secuestro express en Managua; uno de ellos un guatemalteco al que nunca habían asaltado en su país. Constantemente uno lee sobre violencia contra mujeres en blogs y medios de comunicación tradicionales. Y “sin ir más largo”, lo que me motivó a escribir esta entrada, historias recientes de pequeños grupos armados en diferentes lugares del país, que me han revuelto miedos y malos recuerdos. 

Friday, October 4, 2013

Tan-tan

Esta entrada al blog es tan absurda como los precios de vuelos aéreos entre países centroamericanos. Un MBA trató de explicarle cómo funciona (o no funciona) eso de “oferta y demanda” y aún no logra entender la lógica de por qué un pasaje de Tegucigalpa a Nueva York es más barato que uno a Managua.

Es tan de derecha que no entiende cuál es el alboroto en Europa con eso que llaman “Estado del Bienestar”, se pregunta cómo se puede ganar dinero de eso. De encontrar la respuesta, es posible que lo impulse en el país en vías de desarrollo donde vive.

Es tan consumista que está pensando en aceptar un extrafinanciamiento que le ofrecen. Todavía no sabe para qué lo va a utilizar, pero algo de dinero nunca viene mal, después de todo, se ganó ese derecho siendo una excelente clienta durante los dos meses que ha tenido tarjeta de crédito con el banco X.

Sunday, September 8, 2013

Mis amigas

Quién sabe cuántas canciones habré "fusilado" tratando de describir el amor que sentía por aquella amiga que nunca llegó a ser nada más que eso. Ahora estoy convencido de que esas letras no tenían nada que ver con el amor adolescente que sentía; un coctel de hormonas inestables y las ganas de vivir una historia de pasión digna de novela brasileña... Pero ni mi amiga era doña Bella, ni yo uno de sus amantes.

Si me dejara llevar por mi tendencia a lo trágico, diría que mi adolescencia fue tormentosa, de declaraciones de amor correspondidas con un "lo siento, pero te quiero como amigo". Maldita amistad, llegué a pensar; ese tipo de frases pueden confundir a cualquiera.

Algunos años después me daría cuenta gracias a las series de televisión, que la frase esa no es más que otra manera de decir que tal vez sos linda gente, quizás hasta algo simpático, puede ser que tus ojos y tu sonrisa sean peculiares, y puede que hasta tengas un buen sentido del humor, pero nada más.

Thursday, July 25, 2013

Seis horas de ida y seis de regreso

Esta sería una bonita película de viaje, algo así como "Y tu mamá también" o "Diarios de Motocicleta" pero sin Gael. Imagino el cartel “Un viaje que lo llevará del país más peligroso del mundo, a la capital del país más pobre de Centroamérica”. A quienes hacen publicidad les encantan los estereotipos, siempre aplican lo de “más es mejor”, no siempre es cierto lo que uno lee.

Pero la mía no es una película que se detiene en paisajes. Piso el acelerador sobreponiéndome a la respiración irregular que causa ir a 100 kilómetros por hora. Pero quiero llegar lo más temprano posible, no hay tiempo para contemplar los bosques de pinos a lo largo, el atardecer maravilloso a la distancia, otro día será.

En el viaje me acompaña Andrés, Enrique, Fito, Charly, Juan Luis y otros. Aunque no lo sepan, también me acompaña la gente que veo al lado de la carretera. Están los niños que juegan fútbol antes que los llamen a cenar; el señor tirado en su hamaca viendo a los furgones pasar; algunas personas que se ven en el interior de algún bar que tiene un rótulo de Cervezas Salvavidas, más adelante será uno de Toña.

Monday, June 10, 2013

La duda como mantra

A veces es difícil tragar iniciativas ajenas. Primero dudar. Usar como mantra hasta el cansancio. Y si lo dudas, perfecto, vas por buen camino.

La belleza estética de algunas iniciativas hace saltar las alarmas. Algo oculto debe haber entre tanta belleza. Paranoia del mal gusto.

Tantos logos y slogans mal hechos no pueden estar equivocados, nadie puede hacerlo tan bien sólo con creatividad, talento y disciplina. Alguna maquinaria tendrán detrás. Quizás es el imperio, quizás es el socialismo del siglo XXI. Paranoia de la política exterior.

Me gustaría mentirles y decir que con el tiempo uno deja de dudar. Qué va, todo lo contrario. Cuando ya has pasado por algunas cosas en lugar de olvidarlas y aprender para bien, uno las guarda como lo hace con aquellas cajas que nunca desempaca después de mudarse del lugar donde vivió por tantos años. Hay algo de reconfortante en saber que parte del pasado está atrapado en algún lugar del que no saldrá de manera sorpresiva, aunque guardar cosas siempre entraña peligro. El pasado a veces duele, a veces dibuja sonrisas, demasiadas emociones para un hipertenso en un día caluroso.

Pero no era de eso que estaba hablando. Hablaba de las iniciativas ajenas. Hablaba de esa gente loca que ocupa sus vacaciones para construir casas para otros, y la respuesta del arquitecto no tan convencido: "demasiado pequeñas para que viva una familia". O aquellos que regalan abrazos en el Mercado Oriental como parte de una intervención artística, esos hippies que seguro pertenecen a alguna secta. Imagínate vos, semejante locura. Qué faránduleo. Paranoia del que piensa que sólo los políticos, criminales y empresarios iluminados deberían de estar repartiendo "cariño" en lugares públicos.

Sunday, May 26, 2013

Migrar, sueños y estafas

De todos mis primos, once están fuera del país. Siete viven fuera legalmente y han venido de vacaciones las veces que han podido a recordar cómo se siente comer gallopinto casi diario. Mis otros primos no tienen esa suerte, su estatus migratorio no les permitiría regresar de manera legal al país donde viven, tienen familia, amigos, trabajo, en fin, una vida.

Casi todos ellos han posteado en sus Facebooks que a 28 grados en sus países anfitriones, se están muriendo del calor. Migomismo piensa que son unos desubicados, y debo coincidir con él. Con 28 grados en Managua muchos andarían en suéter. Más allá de ese estatus, sus historias son diferentes.

Los que están viviendo ilegalmente tuvieron que atravesar un desierto, guiados por algún "coyote". Me imagino sus travesías iguales a las contadas por el equipo de El Faro, un periódico digital salvadoreño, o la película Sin Nombre, en la que un joven hondureño huye de la violencia de su país. Mis primos y yo nunca hemos hablado de sus viajes. Ni yo ni ellos hemos estado interesados en empezar esa conversación.

Aunque las razones por las cuales migraron inicialmente son diferentes, la mayoría de mis primos se han quedado donde están bajo el convencimiento que en Nicaragua probablemente no encontrarían las mismas oportunidades de trabajo o estudio. 

Y no es que mi familia sea "trotamundos". Según las encuestas, una gran cantidad de nicaragüenses afirman querer migrar. Basta con sólo preguntar a un par de jóvenes en la calle para constatarlo. 

Los universitarios sueñan con una beca para estudiar una maestría en Estados Unidos, Europa, México o un destino más exótico como Nueva Zelanda, donde habitan orcos y elfos. Ellos saben cómo aplicar a becas, van a charlas y a ferias de información. Hacen TOEFLs, GREs, gastan un montón de plata en libros y cursos, y antiácidos para la úlcera. Algunos hasta pedirán préstamos bancarios para pagarse su viaje y estadía, y empezarán otra etapa de sus carreras enjaranados.

Thursday, April 25, 2013

Desviación pequeño-burguesa

Siempre miré de reojo las bolsas de papas fritas congeladas que venden ya preparadas en los supermercados. Su empaque, en inglés, me hacía pensar que seguramente tenían un precio exorbitante. Una desviación pequeño burguesa que no estaba dispuesto a darme.

Y no es que no me gusten las papas, las adoro. Y cómo no las voy a adorar si en mi cabeza aún recuerdo un anuncio, con canción pegajosa incluida, que motivaba a la gente a comer papa.

Mi mamá me aclaró que fue después de una gran donación de papas de un país de la ahora desaparecida Unión Soviética. Cuál, no sé. Algunos nicas, amantes todos de las teorías conspirativas, decían que venían de los campos cercanos a Chernobyl, y que por eso además su gran tamaño. Leyenda urbana.

El spot (que no he podido encontrar), tenía imágenes de cientos de papas cayendo por una línea de producción, en canastos del mercado, en el plato. La letra decía "La querés en guiso, que qué!... Me gusta el puré de papa, me gusta la buena comida".

Un día decidí comprar las papas congeladas, como una manera de demostrarme a mí mismo que los tiempos cambian, que ahora sí podía comprar productos importados. “Ya sólo falta que empecés a jugar Tenis o Badminton”, me advirtió Migomismo. El precio no era tan exorbitante después de todo, las reglas del mercado y el capitalismo, cosa que no entiendo.

Siempre he sentido algo de sospecha de la gente que nació después del 90. Pienso que no les tocó comer pastel con el baño tieso, con la leche condensada escasa. No. Tampoco les tocó ver cómo alguna gente vendía huevos ilegalmente. Seguro nunca les pasó que no pudieran pedir una gaseosa en un restaurante, porque para hacerlo tenías que pedir algo de comer.

Algo de mágico tenía esperar los dibujos animados en el televisor Caribe amarillo, al que debía pegarle en el costado para que terminara de encender. Si le pegaba más de dos veces era peligroso, hubiera sido una tragedia. Ahí vi La Princesa de los Mil Años, hasta ahora la mujer más linda que he visto, y eso que la conocí en blanco y negro.

Por cierto, el sabor de las papas congeladas son "otros cien pesos". Nada que ver con las papas del anuncio. A mí me gusta el puré de papa, me gusta la buena comida.

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Thursday, April 11, 2013

Unos días en Guatemala

11 de la mañana aproximadamente. Comienzo a caminar y aunque está soleado, no siento calor. Claro está, no estoy en Managua. “Así se siente caminar sin que te sude el espacio que hay detrás de las rodillas” –pienso.

Estoy en Ciudad de Guatemala, adonde llegué hace un par de horas. Desde que aterrizamos tengo todos mis sentidos en alerta amarilla, ya que antes de salir de Managua los comentarios y recomendaciones de familiares, amigos y colegas de trabajo aumentaron más mi paranoia, causada entre otras cosas por leer esporádicamente los periódicos de la región centroamericana.

Llego aquí como un centroamericano que piensa que a esta región la unen realidades similares. Terminaré mi viaje convencido de que eso no es tan así, pero eso no es parte de esta entrada.

Sigo caminando hacia un centro comercial cercano al hotel donde me hospedo. Me rodean edificios de oficina, tiendas, centros financieros y uno que otro puesto de comida ambulante. Después me daré cuenta que esta es la zona 10, una de las más modernas, eufemismo a veces usado para describir algo con cierto lujo. Algunos a mi alrededor visten de saco y corbata, otros visten trajes indígenas mayas o ropa casual. Trato de recordar otras veces que he experimentado este contraste visual en mi vida. Pocas.

La amabilidad y formalidad en el lenguaje que utilizan las personas que me atienden en hoteles y restaurantes me desconcierta. No me suena natural y me hace sentir un poco incómodo. Estoy convencido que al darme la vuelta hablarán con normalidad, dirán alguna grosería, contarán algún chisme de trabajo y yo me lo voy a perder todo. Esto no pasa en Managua muy seguido, donde la gente usualmente no se reprime frente a los clientes.

Tres días han pasado y sigo maravillado por el paisaje de este país. Mientras vamos camino a Ciudad de Guatemala desde Quetzaltenango, trato de imaginar el viaje que no pudo hacer mi papá cuando era pequeño porque el carro en el que viajaban no podía subir los cerros que hay en esta carretera. En ese tiempo, imagino, viajar por Centro América no incluía las historias de asaltos y secuestros, que ahora nos comparte de manera despreocupada el conductor del microbus en el que viajamos.

Monday, February 11, 2013

14 de febrero, algo más que San Valentín


Este 14 de febrero en Managua será así la cosa: restaurantes llenos, familias felices, parejas agarradas de la mano, novios buscando a última hora rosas que hayan “sobrevivido” a la estampida…
 
Paralelo, como muchas cosas que se escapan al marketing de días “especiales” como San Valentín (Valentine´s Day para no desentonar), en muchos lugares del mundo miles de personas se habrán levantado y habrán bailado para hacer conciencia y pedir el fin de la violencia contra mujeres y niñas.

La iniciativa se llama “Un billón de Pie” y lleva ese nombre porque las estadísticas han demostrado que 1 de cada 3 mujeres va a ser golpeada o violada en el transcurso de su vida. Ahora que somos más de 7 mil millones, significa que mil millones de madres, hijas, abuelas, hermanas, novias y amigas conviven con la violencia en todo el mundo.

Lamentablemente, las coincidencias no existen y seguramente alguien que amas, de tu familia o amigos es víctima, o lo ha sido, de violencia.

Para unirse a la iniciativa “Un billón de Pie” basta reunirse con amigos, colegas de trabajo y bailar, moverse. Tomar una fotografía y enviarla por las redes sociales mostrando tu apoyo, tratando de hacer conciencia, compartiendo también información sobre este problema con cuanta persona se pueda. Utilizar el Facebook (www.facebook.com/unbillondepie) y el Twitter (#1billionrising) para algo más que dar “Me gusta” y compartir corazones.

Monday, January 28, 2013

Autocrítica

Después de escribir mi última entrada al blog, un pensamiento me ha rondado estos días sobre mi papel en la solución del problema de abuso y violencia contra las mujeres. ¿Será que por el hecho de ser hombre estoy más cerca de ser parte del problema que de la solución? ¿Será que los códigos culturales y educativos están tan ocultos en mí como el supuesto amor que debería sentir por el pinolillo o la prosa de Darío?

Adelanto: difícilmente en esta entrada termine diciendo que soy más parte del problema que de la solución. Daré varias vueltas al asunto tratando de convencerlo y sobretodo convencerme de que soy parte de la solución. Ya saben, a uno le gusta tener una visión positiva de uno mismo, al menos a mí me pasa. Andar por la vida creyéndose el malo de la película no es lo mío.

Decía... ocurre de vez en cuando que uno trata de ser autocrítico, se ve al "espejo", se estudia detenidamente y hace un análisis "objetivo" desde su propia visión, valores, principios y amor propio, algo de lo que uno no se puede deshacer fácilmente.

Y sólo a veces también nos tomamos el tiempo de pensar qué haríamos en caso de ganar la lotería ¿despilfarraría el dinero o lo utilizaría adecuadamente?... O cosas más probables como: ¿actuaría diferente si tuviera una hija en lugar de un hijo, o viceversa?; ¿existe alguna situación en la que podría llegar a pegarle a mi pareja?; ¿qué pasaría si escribiera todos mis blogs con enfoque de género, se harían más largos pero más equitativos o sonaría a discurso panfletario?... Todas preguntas que surgen en momentos de ocio o depresión severa, por ejemplo, mientras se espera ser atendido en el banco un 15 de diciembre, situación que recoge ambas.

Friday, January 4, 2013

Las coincidencias no existen

De entrada aclararles que mi conocimiento de las matemáticas y cualquier cosa relacionada es casi nulo. Decirles que el único recuerdo que tengo de álgebra, por poner un ejemplo, es la portada del libro Baldor; un señor con vestimentas árabes delante de un paisaje que me hacía querer escapar y vivir aventuras desconocidas, pero de "X" o "Y" lo justo para estar aquí con mi Licenciatura en Periodismo en Pijama.

Valga la aclaración por lo siguiente. Hace unos días, una amiga me contó en un ejercicio de búsqueda de paz mental, que en su niñez sufrió de abusos. Alguien cercano a su familia le tocaba y manoseaba, luego la amenazaba que si decía algo nadie le iba a creer. En este caso, el abusador no llegó a más y mi amiga ha podido con los años sobreponerse a seguir viendo al comemierda ese durante todo este tiempo en eventos familiares (disculpas por el lenguaje fuera de tono, pero no encuentro razón para usar palabras disfrazadas para describir al sujeto ese).

Mientras me lo contaba, recordé relatos de abusos de dos amigas más. Una de ellas sufrió durante muchos años, y en ese caso el abusador sí llegó mucho más lejos. Ella denunció a ese otro comemierda y nada ocurrió, su familia le dio la espalda mientras todos le decían mentirosa y acusaban de querer herir a la familia. Así hasta ahora que ella ha tenido que aprender a perdonar, pasar página y tratar de vivir con las secuelas.

Ninguna de mis tres amigas estaba en "situación de riesgo", como dicen en lenguaje ONGesista. Ninguna vivía en un hogar pobre, en hacinamiento, o sus abusadores sufrían de alcoholismo o drogadicción.