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Monday, June 10, 2013

La duda como mantra

A veces es difícil tragar iniciativas ajenas. Primero dudar. Usar como mantra hasta el cansancio. Y si lo dudas, perfecto, vas por buen camino.

La belleza estética de algunas iniciativas hace saltar las alarmas. Algo oculto debe haber entre tanta belleza. Paranoia del mal gusto.

Tantos logos y slogans mal hechos no pueden estar equivocados, nadie puede hacerlo tan bien sólo con creatividad, talento y disciplina. Alguna maquinaria tendrán detrás. Quizás es el imperio, quizás es el socialismo del siglo XXI. Paranoia de la política exterior.

Me gustaría mentirles y decir que con el tiempo uno deja de dudar. Qué va, todo lo contrario. Cuando ya has pasado por algunas cosas en lugar de olvidarlas y aprender para bien, uno las guarda como lo hace con aquellas cajas que nunca desempaca después de mudarse del lugar donde vivió por tantos años. Hay algo de reconfortante en saber que parte del pasado está atrapado en algún lugar del que no saldrá de manera sorpresiva, aunque guardar cosas siempre entraña peligro. El pasado a veces duele, a veces dibuja sonrisas, demasiadas emociones para un hipertenso en un día caluroso.

Pero no era de eso que estaba hablando. Hablaba de las iniciativas ajenas. Hablaba de esa gente loca que ocupa sus vacaciones para construir casas para otros, y la respuesta del arquitecto no tan convencido: "demasiado pequeñas para que viva una familia". O aquellos que regalan abrazos en el Mercado Oriental como parte de una intervención artística, esos hippies que seguro pertenecen a alguna secta. Imagínate vos, semejante locura. Qué faránduleo. Paranoia del que piensa que sólo los políticos, criminales y empresarios iluminados deberían de estar repartiendo "cariño" en lugares públicos.
Querer cambiar y mejorar las cosas, ojalá nunca pasara de moda. Dudar, no separarse del mantra. Hubo un tiempo en que muchas personas quisieron cambiar Nicaragua y nada pasó. O al menos eso cree el que duda, al que el cinismo lo ha rodeado, el que piensa que el fracaso ajeno es mal augurio y termina viendo señales de fracaso en todo, porque le reconforta no haber perdido su tiempo y energías en locuras que seguro terminarían en fracasos.

Quisiera pertenecer a esa secta de hippies. Algún día poder vencer mi pereza crónica, esa fractura en la rodilla que me hice jugando básquet por diversión, dejar todo eso y salir a construir aunque sea una ventana. Quiero participar en algo que no tenga ni pies ni cabeza. Quiero ser liderado por gente desordenada pero pilas puestas, gente que grita y regaña, me molesta que lo hagan, mi ego se duele, pero hasta de eso hay que deshacerse a veces. Puede ser que sea tarde para mí, perro viejo no aprende nuevos trucos. Paranoia de la vejez prematura.

Modificado: 10.06.13 

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1 comment:

  1. Ummmju. Y en Nicaragua tienes un montón de opciones para hacer algo sin pies ni cabeza y dirigido por gritones y mandones jajjjaja. Sabes muy interesante tu reflexión por que yo desconfio de todo, no me da buena espina nada, y creo que lo seguiré haciendo aún después de leer tu publicación, la diferencia tal vez es que estoy haciendo algo sin pies ni cabeza, es decir nada, no me interesa cambiar mi pais, no me interesa comprender nada, sigo una ideología por que me parece genial pero daría mi vida solo por los que quiero y tal vez, me canse de vivir para las demás y vivo para mi, y como vivir para mi significa no hacer nada y disfrutar cada dia, eso no hago nada.
    Aunque seguo la otra semana mi madre puede correrme por que ya no soporta a un mantenido jajajajajaja

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