Buscame en Follow czeroberto on Twitter (o mejor hacele clic al botón)... y si te gusta el blog, podés también darle like a la página en Facebook

Sunday, October 27, 2013

Línea de tiempo: de seguridad, rearmados y realidades paralelas

1999. La primera vez que entrevisté a alguien por trabajo tenía unos 17 años. En frente, dos campesinos. Debía lograr su confianza y así se sintieran cómodos contándome cómo después del proceso de desarme lograron olvidar su enemistad y pasar página; uno había sido "compa" y el otro "contra".

Al inicio las respuestas no pasaban del "sí"/"no", pesadilla de cualquier entrevistador. Por suerte, mi cara de chavalo-despistado-asustado les debe haber caído en gracia, y poco a poco olvidaron la grabadora que sostenía en mis manos.

Sin embargo, ellos parecían no entender qué esperaba escuchar. Después de todo sus respuestas eran simples y parecían lógicas: habían logrado resolver sus diferencias porque necesitaban trabajar, sobrevivir, cultivar la tierra y cuidar de sus familias. Ya no había lugar para enemistades, venganza y un orgullo que los empujaba a no querer ni siquiera dirigirle la palabra al otro. Nada más, ninguna epifanía ni milagro fantástico.

2013. Llevo un par de meses viviendo en Honduras por razones laborales. Siempre que voy en un taxi o platico con alguien por más de dos frases, sale a conversación mi nacionalidad. “Soy de Nicaragua”, les digo.

A continuación viene lo que parece ser una conversación ensayada: “Están haciendo bien las cosas en su país”, me dicen. Yo, secretamente esperando escuchar una respuesta diferente pregunto “¿por qué lo dice?”, a lo que siempre responden “dicen que allá hay más seguridad y menos violencia, aquí estamos mal”.

Siempre trato de poner las cosas en perspectiva. Después de todo, tengo dos amigos que han sido víctimas de secuestro express en Managua; uno de ellos un guatemalteco al que nunca habían asaltado en su país. Constantemente uno lee sobre violencia contra mujeres en blogs y medios de comunicación tradicionales. Y “sin ir más largo”, lo que me motivó a escribir esta entrada, historias recientes de pequeños grupos armados en diferentes lugares del país, que me han revuelto miedos y malos recuerdos. 


Inicios de los 90s. En esos años recuerdo a la gente hablar de un tal Chacal y más tarde hablarían también de Pedrito "El Hondureño".

Además de sus sobrenombres recuerdo por qué hablan de ellos: asaltos a bancos en plena luz del día en una ciudad del norte, secuestros, enfrentamientos con el ejército y amnistía.

Para mí todo aquello se sentía familiar. Después de todo, pocos años atrás Nicaragua había estado en guerra y estas historias tenían cierto aire de continuidad.

Al final de cuentas qué sabe un niño de elecciones, acuerdos de paz, pactos políticos y desarme. En mi cabeza todo está algo revuelto: el secuestro de políticos en la sede en Bolonia de la Unión Nacional Opositora (UNO); a mis primas hablar del estallido que escucharon cuando se incendió un gran almacén secreto de armas cerca de Bello Horizonte, donde ellas vivían.

2013. Ahora todo aquello parece lejano. Leer reportajes en Internet sobre esos tiempos me resultó extraño, como historias sacadas de alguna realidad paralela que le tocó vivir a un pobre chavalo "salado" parecido a mí.

Mi hermano, a quien le llevo 12 años, seguro no tiene ni idea de quién es El Chacal o Pedrito el hondureño. Imagino que tampoco sabe del Monumento a La Paz que ahora está dentro del Parque Luis Alfonso Velásquez Flores.

Cuando vaya, si es que algún día va, le recomendaré ir a ver sobre todo las puntas de fusiles AKA saliendo del concreto. Y recuerde, que yo algún día le dije, que tiene suerte de haber crecido en una Nicaragua diferente a la que yo conocí.


¿Ya te suscribiste al boletín electrónico?


Enter your email address:


Delivered by FeedBurner

1 comment:

  1. Ese es nuestro problema, vemos esa parte de la historia como una era épica y secretemente, mas que todo cuando escuchamos historia de la guerra magnificadas de contras y cachorros, mas que todo durante la secundaria, deseamos egoistamente vivir de nuevo. Ha cambiado para mi esos deseos, si bien es cierto que Nicaragua no esta bien del todo, que hay muchos grupos (segun la versión de un Obisto que lo que menos tiene es caracter de pastor) armados por ahi, pero no quiero, no quiero escuchar bombas ni ver cadaveres, no quiero guerra.

    ReplyDelete