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Thursday, November 21, 2013

Mudanzas, escapes y regreso a casa

Mientras escribo esta entrada, Migomismo me grita “Deja de escribir babosadas y ponete a empacar”. Ya les había dicho que Migomismo es un chambón, y vivir en Tegucigalpa unos meses no lo hizo cambiar.

No le hago caso. En mi defensa puedo decir que en mi vida me ha tocado mudarme por lo menos unas 15 veces de casa, así que entenderán por qué no me emociona la idea de hacerlo una vez más.

Y no me mal interpreten. Ahora que mi contrato de corresponsal en Tegucigalpa se terminó (síganme la corriente), no tengo ninguna razón por qué quedarme más tiempo en esta ciudad, aunque eso implique empacar y mudarse otra vez. Ni el clima, la vista o las ofertas de las tiendas de “Tegus” podrían convencerme de no regresar a Managua.

Las mudanzas anteriores me llevaron de Don Bosco a Bello Horizonte, dos meses después a Los Robles, luego un año después a otra casa en el mismo vecindario… De ahí a El Dorado, Altamira, Altamira (no es error de digitación), Wisconsin, Los Robles, Villa Fontana, Bosques de Nejapa, Carretera Sur… y un gran etc.

Sin embargo, hasta los 12 años mi vida fue Don Bosco. No sería yo sin ese barrio. Mis amigos, los campos de béisbol, el zoológico de donde se escapaba una mona, callejones donde esconderse cuando jugaba “arriba” o cuando mi mamá quería cachimbearme por alguna travesura...

Don Bosco era el centro de mi mundo. De ahí sabía cómo ir en bicicleta a El Dorado, 10 de Junio, Bello Horizonte y Los Robles. Conocía el Mercado Roberto Huembes como la palma de mi mano. Estudié en el CDI que ahora queda en medio de las ventas de verduras, ahí donde antes habían canchas de basquetbol y hasta un museo de la revolución.


Y aunque me gustaba mi mundo, siempre quería escapar, sin ninguna razón en particular. Así fue cuando me quisieron obligar a dormir al mediodía en el CDI, me escapaba y encontraba refugio donde las mercaderas. Ellas siempre me regalaban fresco o frutas, porque aunque no lo parezca, en ese tiempo era un niño simpático.

Nunca me hubieran agarrado sino hubiese sido por la muchacha que trabajaba en mi casa. Un día comprando verduras me vió tomando fresco con una mercadera, y después de llevarme al CDI, alertó a mis papás y fin de la historia.

Ahora mis ganas de escapar se han ido. Justo en este momento de mudanza, lo único en lo que pienso es en encontrar nuevamente un hogar, un barrio donde quedarme y que sea el centro de mi mundo, al menos hasta la siguiente mudanza.

PD. Esta entrada representa un poco de lo que soy, de mi identidad, tema de este año del Festival de Blogs de Nicaragua,BlogsNI. Los invito a compartir sus entradas e inscribirse en el agregador de blogs en www.blogs.org.ni



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1 comment:

  1. Vaya vaya! Has hecho que recuerde muchas cosas, buenos momentos aquellos en el barrio, seguro que han marcado mi infancia al igual que la tuya. Miles de anécdotas.
    Algo debió habernos pasado en Don Bosco, pues sigo de arriba abajo. Saludos amigo mio, siempre te recuerdo.

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