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Monday, December 1, 2014

El vértigo de los sueños cumplidos

Desplazarse rápidamente de un punto a otro ocasiona cierto vértigo, como cuando uno está viendo un partido de fútbol sentado en un cómodo sofá, cerveza en mano, y de repente se levanta intempestivamente para maldecir un autogol. “Intempestivamente”, tanto tiempo queriendo usar esa palabra.

Vértigo. Eso fue lo que sentí hace unos meses cuando tuve que mudarme una vez más de casa, esta vez no sólo a otro país, sino a otro continente.

Que quede constancia que traté de posponerlo todo lo más que pude. Cajas, muebles, ropa. Todo empaquetado una vez más, subido todo en un camión, incluyendo el ropero que parece llevar dentro piezas de tractor construido en la RDA. 18 mudanzas en total desde que nací.

Cualquier persona sensata creería que llegado a este punto de mi vida he logrado perfeccionar el arte de mudarme de un lugar a otro. Qué va, cada vez es peor, no sólo es la indisposición, la edad, es el corazón que ya no puede dividirse en más pedazos. No.

Si alguien me hubiese dicho hace un poco más de un año que iba a pasar de vivir en uno de los países con los índices de homicidios por habitante más altos del mundo, Honduras, a vivir en el norte de Dinamarca, probablemente hubiese experimentado un vacío en la panza similar al que ocasiona una fuerte bajada en una montaña rusa.

Pero ya estoy aquí. Finalmente. Estudiando la maestría que quería. Cerca de mi familia Nica-Danesa. Invirtiendo cada centavo que gané en mis 13 años de trabajo en un reto profesional del que hablé hasta el aburrimiento a todo aquel que me prestó su oído. Tantos planes pospuestos, tantas cosas en “standby” por el sueño de la maestría. Ya queda atrás.

Y esto a pesar de que la beca que me iba a permitir cumplir mi sueño nunca llegó. Después de días y días sin dormir bien, de levantarme a las 4 de la mañana para revisar el Inbox de mi correo electrónico en el celular, finalmente una noticia. No la beca, pero sí una oportunidad extendida por la Universidad de Aalborg. 5 días para tomar una decisión. Muchos segundos y cálculos en el aire.

En el camino que me lleva en mi bicicleta desde el dormitorio lleno de estudiantes ventiañeros donde vivo hacia el edificio de la universidad, a una temperatura de 3 grados Celsius y un viento que congelaría voluntades, no dejo de pensar que aunque el sueño que había construido en mi cabeza nunca se pareció a esto que estoy viviendo ahora, no por eso deja de ser mi sueño, me pertenece y es mío. Aunque me cause cierto vértigo.


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10 comments:

  1. Me alegro por vos, Cze y porque volviste a escribir después de la mudanza. Socá, socá y seguí socando para que al final la celebres bailando. Un abrazo hermano y felicidades!

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  2. Gracias Ronald, así es, vamos a seguir socando hasta terminar bailando. Abrazos y gracias!

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  3. Qué bonito post. Fuerza y buenas vibras para vos. Que sigás cumpliendo tus sueños. Abrazo.

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  4. Dorianlex, gracias. Buenas vibras a vos también, éxitos y abrazos.

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  5. No quiero sonar cursi, pero tu post me inspira. "Envejece quien tiene más recuerdos que sueños". Nadie debería dejar de seguir sus sueños nunca, y aquí sí aplica decir "nunca". Muchos éxitos.

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    1. A mí me inspira tu comentario, me gustó mucho tu cita, casualmente estaba dándole vuelta a una idea similar, gracias y éxitos a vos también!

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